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Ante todas las informaciones sobre las balanzas fiscales que han aparecido en los últimos días me gustaría plantear dos cuestiones. Por una parte, voy a tratar de aclarar algunas cuestiones metodológicas acerca su elaboración. En una segunda parte haré unos comentarios sobre la reciente presentación de los resultados de los saldos de las balanzas fiscales de Cataluña. También pondré de manifiesto que en la elaboración de estos saldos no se han seguido algunas de las recomendaciones del Comité de Expertos del Instituto de Estudios Fiscales (IEF) de 2006.

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Dicho así no deja de ser una obviedad, pero es una cifra que hay que valorar para entender la situación de la economía española y la sensación que la sociedad tiene al respecto. Continuar leyendo »

El delicado contexto macroeconómico en el que se encuentra la economía española va a ser el gran condicionante de la evolución futura del sector bancario, ya que va a suponer un serio freno para la recuperación de la rentabilidad. Continuar leyendo »

Desde que comenzó la crisis en 2007 la rentabilidad de las empresas españolas se ha desplomado. La rentabilidad (sobre activos) en los tres primeros trimestres de 2012 ha sido del 4,3%, solo 0,8 puntos porcentuales superiores a los intereses pagados por la financiación recibida según la Central de Balances del Banco de España. En el mismo periodo, la tasa de retorno que las empresas ofrecen a sus accionistas (rentabilidad de los recursos propios) era del 5,1%,  inferior a la del bono de renta fija a 10 años.

La rentabilidad empresarial es una cuestión capital para la estabilidad macroeconómica, pues de ella depende el sostenimiento de buena parte del empleo existente o el aumento de la inversión. Asimismo, la estabilidad del sistema bancario también está influida por la rentabilidad, pues la contracción de los beneficios en las empresas dificulta cumplir con las obligaciones financieras contraídas. A la luz de esas rentabilidades, ¿es razonable pedir a las entidades bancarias que den más crédito? Continuar leyendo »

A pesar de los avances que en las últimas décadas ha hecho España en cuanto al uso de los factores productivos con mayor contenido en conocimiento, todavía ocupa uno de los últimos puestos en este sentido si se la compara con otros países avanzados, como ya hemos comentado en entradas anteriores.

Según la metodología del Observatorio ABACO, la intensidad en el uso del conocimiento de cada economía  se obtiene por agregación del conocimiento empleado en cada sector de actividad. Las diferencias entre unos sectores y otros pueden ser muy grandes, tanto en términos de conocimiento utilizado como en términos de los factores que lo aportan Continuar leyendo »

…Y luego pasa lo que pasa. Por lo que parece, nada bueno. Recientemente se han dado a conocer los resultados de varias pruebas sobre educación: PIRLS (Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora) y TIMSS (Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias).  El resultado obtenido por los estudiantes españoles (en este caso de 4º de primaria) vuelve a compararse desfavorablemente con el obtenido por los de otros países de nuestro entorno (incluso algo más desfavorablemente que con los resultados de PISA 2009 en la mano).

Esa consistencia de resultados no resulta sorprendente y confirma lo mostrado por la evidencia estrictamente nacional. Se obtiene  un grado similar de consistencia al comparar los resultados obtenidos por las diferentes autonomías Continuar leyendo »

Los países avanzados basan su competitividad en el conocimiento. El enfoque más habitual para analizar este hecho se centra en medir el peso en la producción o el empleo de aquellos sectores que son clasificados como intensivos en conocimiento. La definición  (Eurostat y OCDE ) de esas categorías se basa en el gasto en I+D y el empleo de universitarios, es decir, atiende sobre todo a variables relacionadas con la creación de nuevo conocimiento. Pero en las economías actuales el conocimiento, además de crearse, se usa masivamente a través del empleo de personas con un nivel de estudios suficiente para utilizar distintos saberes y mediante la incorporación de maquinaria y equipos intensivos en tecnología.

Como ya se comentó en una entrada anterior , el Observatorio ABACO  presentó en octubre una nueva metodología  para medir la parte del valor añadido que se basa en el conocimiento. La novedad de esta metodología reside precisamente en que pone el enfoque en el uso del conocimiento, y no tanto en su generación o creación, como hacen las aproximaciones más habituales.

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