Se veía venir, otra cosa es que quisiéramos verlo. El largo periodo expansivo que finalizó a finales del 2007 descansó en bases muy endebles que al final nos han pasado, y todavía nos están pasando, factura. El espejismo de que quizás tal vez en esta ocasión pudiéramos superar por fin el drama del desempleo crónico consiguió deslumbrarnos. El hecho de que un número inaudito de inmigrantes limpiara nuestro pasado de pobres emigrantes nos obnubiló como suelen obnubilarse los nuevos ricos. Si el fuerte crecimiento económico que experimentó la economía española no nos hubiera deslumbrado tanto quizás nos habríamos percatado de los peligros que se ceñían en un horizonte de medio plazo. O a lo mejor sí lo advertimos pero no quisimos ser acusados de agoreros. Por primera vez en muchos siglos se nos iban los complejos al compararnos con Alemania, Francia o Italia.
Veamos la imagen de esos años que emerge de España y que nos ofrece el estudio Industrial Productivity in Europe: Growth and Crisis, un libro que se acaba de publicar y he coeditado. En él se puede encontrar abundante información elaborada en proyecto EU KLEMS. Durante los años de expansión la economía española experimentó un crecimiento del Valor Añadido Bruto (VAB) muy elevado (3,5%), más del doble que Alemania (1,6%) y más de un punto porcentual superior a la UE-15 (2,3%). Los logros todavía fueron mayores en términos de empleo. Las horas trabajadas crecieron a un ritmo próximo al 3%, mientras en Alemania disminuían (-0,12%) y en la UE-15 crecían muy lentamente (0,9%) (gráficos 1 y 2).
Eran nuestros días de vino y rosas… o así lo parecían. Sin embargo, lo que se estaba cociendo era otra cosa. El crecimiento espectacular del VAB y el empleo nos deslumbró tanto que no nos permitió advertir el lentísimo avance de la productividad. De hecho, dos de los países que están experimentando en la actualidad problemas más graves, España e Italia, fueron los que ocuparon los dos últimos lugares del ranking (gráfico 3). Pese al lento avance de la productividad los salarios continuaron creciendo lo que repercutió negativamente en nuestros costes laborales unitarios y, por lo tanto, en la competitividad de la economía (gráfico 4). Mientras en Alemania los costes laborales unitarios se reducían ligeramente (-0,06%), y en la Eurozona avanzaban lentamente (0,2%), en España se disparaban hasta casi el 3% (2,7%) anual.

Y en estas llegó la crisis… y volvimos a ser excesivos. El VAB se desplomó casi con la misma intensidad con la que aumentó en los años de expansión. La caída del empleo batió todos los records y, como resultado de este intenso ajuste, la productividad del trabajo se recuperó. De hecho fuimos el único país que experimentó aceleraciones del crecimiento de la productividad en los años 2007-2010. Pero esto no son buenas noticias. Son el resultado del funcionamiento de un mercado de trabajo que destruye empleo a un ritmo similar al que lo crea.
La pregunta en boga es ¿tendrá la culpa el modelo productivo? Si por esto se entiende la especialización productiva de nuestra economía, la respuesta es seguramente que no. El problema no es, o no es exclusivamente, la importancia que tiene el sector de la construcción, o la hostelería, o cualquier otro que se quiera mencionar. El problema es general a todos los sectores económicos. Como puede observarse en este cuadro (ver aquí o aquí) en los años de expansión 1995-2007 muy pocos sectores experimentaron crecimientos de la productividad dignos de mención: Energía eléctrica, gas y agua (4,4%); Comunicaciones (3,4%); e Intermediación Financiera (5,2%) fueron los más notables. Entre los restantes, los crecimientos fueron exiguos. Las Manufacturas, a las que tanto se añora, tan solo crecieron al 0,9% anual, una décima más que los servicios (0,8%). ¿Y qué decir del repunte de la productividad del periodo más reciente? Solo una cosa, que ha descansado casi exclusivamente en el durísimo ajuste experimentado por el sector de la construcción. De hecho, solo un sector muy heterogéneo –Otros servicios y actividades sociales; servicios personales- ha experimentado crecimientos de la productividad acompañados de generación de empleo en los años de crisis.
No vamos por buen camino pues. Y todavía menos si tenemos en cuenta que los años de oro del crecimiento del empleo estuvieron acompañados de un intenso proceso de acumulación de capital, que ahora se traduce en un exceso de capacidad instalada en la mayoría de los sectores, con la consiguiente pérdida de eficiencia en el uso de los recursos.


Much is considered and written about the crimes committed by the aborigines against the white
man, nonetheless it must be remembered the blacks were given great provocation.
Have you played any gigs about, any house parties, any school dances.
After debating the difficulty and being from the opinion that the Government had no chance to reimburse,
they submitted the situation for the Crown Law Office for his or her decision.